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Fisioterapia León

EPI en fisioterapia: qué es la electrólisis percutánea

Qué es la electrólisis percutánea intratisular, en qué tendones y músculos se aplica, qué se siente, quién no debe recibirla y qué respaldan los estudios.

EPI · Actualizado el

Rodilla con una rodillera durante la rehabilitación

La EPI en fisioterapia, o electrólisis percutánea intratisular, consiste en aplicar una corriente eléctrica continua a través de una aguja fina introducida en el tejido lesionado, guiada por ecografía. Se usa sobre todo en tendinopatías crónicas, siempre junto a ejercicio. Es una técnica invasiva: la aplica un fisioterapeuta con formación específica, y su evidencia todavía es limitada.

Qué es la EPI

La palabra percutánea indica que se actúa a través de la piel, y intratisular, que la corriente llega dentro del tejido. La corriente es galvánica, es decir, continua y en un solo sentido. Al aplicarla en el punto lesionado provoca una reacción inflamatoria local y controlada, con la que se busca reactivar la reparación de un tejido que lleva tiempo sin curar.

En los estudios se usan intensidades de unos pocos miliamperios durante segundos, entre algo menos de diez y noventa, con agujas de acupuntura. La ecografía permite ver en la pantalla dónde está la punta de la aguja y dirigirla a la zona dañada del tendón o del músculo.

En España, la electrólisis y la punción seca forman parte de la llamada fisioterapia invasiva. Las aplica un fisioterapeuta con formación específica en estas técnicas y en ecografía.

Para qué lesiones se utiliza

Su campo principal son las tendinopatías, lesiones del tendón por sobrecarga que se cronifican, es decir, que duran meses:

  • Tendinopatía rotuliana, la del tendón bajo la rótula, frecuente en deportes de salto.
  • Tendinopatía del Aquiles.
  • Epicondilitis o codo de tenista.
  • Tendinopatías del hombro.
  • Fascitis plantar, que se explica en el artículo sobre la fascitis plantar.
  • Algunas lesiones musculares, como roturas de fibras.

No es una técnica de primera elección en una lesión reciente. Suele plantearse cuando el dolor persiste a pesar de un buen programa de ejercicio, y después de que el fisioterapeuta haya confirmado, explorando y con ecografía, que el problema está en el tendón y no en otra estructura. Si el dolor tiene otro origen, la aguja no ayudará.

Un tendón lesionado necesita, sobre todo, volver a tolerar carga. Por eso, aunque la EPI llame la atención por el aparato y la ecografía, la parte que más tiempo ocupa en el tratamiento es el ejercicio, que se ajusta semana a semana según el dolor.

Cómo es una sesión

  1. Valoración y ecografía. El fisioterapeuta explora la zona y localiza con el ecógrafo el tejido alterado.
  2. Preparación. Usted se tumba, se desinfecta la piel y se usa material estéril y de un solo uso.
  3. Aplicación. Se introduce la aguja bajo control ecográfico y se aplica la corriente durante unos segundos. Puede repetirse en varios puntos.
  4. Ejercicio. La EPI se combina con un programa de ejercicio de carga progresiva, que es lo que devuelve al tendón su capacidad de trabajo.

En los estudios, las sesiones se repiten una vez por semana o cada dos semanas, y el total ronda entre cuatro y diez. Entre una y otra, usted sigue con los ejercicios en casa o en la clínica. Al terminar la sesión puede volver a su actividad normal, evitando ese día el esfuerzo más intenso con la zona tratada si queda dolorida.

Duele

Suele molestar, sí. Se nota el pinchazo de la aguja y, mientras pasa la corriente, una sensación de quemazón u hormigueo. Después puede quedar dolor o enrojecimiento en la zona durante unas horas. Los efectos adversos descritos incluyen también pequeños sangrados, hematomas y reacciones como sudor, palidez o mareo, que en algunas personas llega al desmayo. Por eso se aplica tumbado y se vigila a la persona durante la sesión.

Contraindicaciones

Antes de la primera sesión, el fisioterapeuta revisa su salud y sus medicamentos. Suelen considerarse motivos para no aplicarla o para valorarla con especial cuidado:

  • Miedo intenso a las agujas.
  • Marcapasos u otro dispositivo electrónico implantado.
  • Embarazo.
  • Trastornos de la coagulación o tratamiento anticoagulante.
  • Infección, herida o tumor en la zona, y material metálico cerca del punto de aplicación.

Qué dice la evidencia

Una revisión sistemática de 2022 sobre tendinopatías reunió once estudios, seis de ellos ensayos aleatorizados. Los que comparaban EPI más fisioterapia con fisioterapia sola encontraron más alivio del dolor y mejor función con la combinación. Pero los estudios eran pequeños, con protocolos distintos y alto riesgo de sesgo, y los autores concluyen que hoy no se puede afirmar que la EPI sea eficaz. Otra revisión de 21 estudios describe una mejora moderada del dolor a corto y medio plazo, sin pruebas de que cambie la estructura del tendón.

En resumen: es una opción razonable para tendinopatías que no mejoran, siempre unida al ejercicio, y no una solución rápida. Si le interesan las técnicas con aguja, puede leer sobre la punción seca en León o las ondas de choque, otra alternativa en tendones. En deportistas, se integra en la fisioterapia deportiva. Esta información no sustituye una valoración profesional.

Preguntas frecuentes

¿La EPI duele?

Suele molestar. Se nota el pinchazo de la aguja y, al pasar la corriente, una sensación de quemazón u hormigueo que dura segundos. Después puede quedar una molestia en la zona durante unas horas. Si lo pasa mal con las agujas, dígalo antes: la técnica se aplica tumbado para prevenir mareos.

¿Cuántas sesiones de EPI hacen falta?

No hay un número fijo. En los estudios publicados se han usado entre cuatro y diez sesiones, separadas una o dos semanas, siempre junto a ejercicio. En la práctica lo decide el fisioterapeuta según la lesión, su evolución y cómo responda usted a las primeras aplicaciones.

¿Quién puede aplicar la EPI?

Un fisioterapeuta con formación específica en técnicas invasivas y en ecografía, porque la aguja se dirige al tejido lesionado viéndolo en la pantalla. En España se encuadra en la llamada fisioterapia invasiva. Antes de empezar, puede preguntar por la formación de quien la aplica y por el motivo de su indicación.

¿Qué diferencia hay entre la EPI y la punción seca?

Las dos usan una aguja fina sin medicamento. En la punción seca la aguja actúa sola, sobre todo en los puntos gatillo del músculo. En la EPI, a través de la aguja se aplica una corriente eléctrica continua, casi siempre en un tendón y guiada por ecografía. Son técnicas distintas, con indicaciones distintas.

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