La ciática es el dolor que sigue el trayecto del nervio ciático, desde la parte baja de la espalda o la nalga hacia la parte posterior de la pierna, a veces hasta el pie, porque una de las raíces que lo forman está irritada o comprimida. Suele afectar a una sola pierna y la causa más frecuente es una hernia discal. En la mayoría de los casos mejora en unas semanas o en pocos meses, sobre todo si la persona se mantiene activa.
Qué es la ciática
El nervio ciático nace de varias raíces nerviosas de la zona lumbar y sacra, pasa por la nalga y baja por la parte posterior del muslo hasta la pierna y el pie. La ciática no es un diagnóstico en sí, sino el nombre del síntoma: dolor que recorre ese camino porque algo presiona o irrita el nervio en su origen. Las causas más habituales son:
- Hernia discal: el disco que separa dos vértebras se desplaza y presiona una raíz nerviosa. Es la causa más común.
- Estenosis de canal: estrechamiento del conducto por el que pasan los nervios dentro de la columna.
- Espondilolistesis: deslizamiento de una vértebra sobre la inferior.
- Lesiones o golpes en la espalda.
Síntomas de la ciática
- Dolor en la nalga y en la parte posterior de una pierna, que puede bajar hasta el pie.
- Hormigueo o adormecimiento en la pierna o el pie.
- Debilidad en la pierna.
- Dolor que aumenta al moverse, al toser o al estornudar.
Los síntomas de la ciática suelen aparecer en un solo lado. Si afectan a las dos piernas a la vez, lea el apartado de señales de alarma al final del artículo.
Falsa ciática
Se denomina falsa ciática al dolor que se parece a la ciática pero no se debe a la compresión de una raíz nerviosa en la columna. Puede proceder de:
- El músculo piramidal o piriforme, situado en la profundidad de la nalga, que puede irritar el nervio ciático a su paso (síndrome del piramidal).
- Las pequeñas articulaciones entre vértebras o la articulación sacroilíaca, que une la columna con la pelvis. Ambas pueden reflejar dolor hacia la nalga y el muslo.
Como orientación, el dolor de origen nervioso suele ser punzante, quemante o eléctrico y seguir una línea concreta de la pierna, con hormigueo. El dolor referido desde articulaciones suele ser sordo, más difuso y quedarse en la nalga y la parte alta del muslo. Distinguirlos requiere una exploración: no basta con la descripción del dolor.
Cómo aliviar el dolor de ciática
- Mantenerse activo: siga con su vida diaria en la medida de lo posible y evite pasar mucho tiempo tumbado o sentado.
- Ejercicio suave desde el principio: caminar o ejercicios sencillos que no disparen el dolor.
- Calor local en la zona dolorida, envuelto en una toalla.
- Cambiar de postura con frecuencia durante el día.
Que un movimiento moleste no significa, por sí solo, que esté empeorando la lesión. Si necesita analgésicos, consulte a su médico o farmacéutico.
Tratamiento de fisioterapia
La fisioterapia es uno de los tratamientos habituales de la ciática. En la primera visita el fisioterapeuta pregunta cómo empezó el dolor, explora la fuerza, la sensibilidad y los reflejos de la pierna y descarta signos que obliguen a derivar al médico.
El eje del tratamiento es el ejercicio terapéutico: ejercicios pautados y progresivos para recuperar movilidad, fuerza y tolerancia a la actividad. Las guías clínicas, como la del instituto británico NICE, recomiendan la terapia manual (movilizaciones, técnicas de tejidos blandos o masaje) solo como parte de un tratamiento que incluya ejercicio, no como técnica aislada. Además, el fisioterapeuta le dará una pauta sencilla para casa, porque la constancia entre sesiones forma parte del tratamiento.
El número de sesiones depende de la valoración y de la evolución. Puede ver cómo se plantea en la página de fisioterapia para el dolor de espalda en León y qué se hace en la primera sesión de fisioterapia. Si el dolor se queda en la nalga y parece muscular, consulte también el artículo sobre la contractura muscular.
Cuándo ir al médico
Acuda a urgencias de inmediato si tiene:
- Ciática en las dos piernas a la vez.
- Debilidad o adormecimiento importantes en las piernas.
- Adormecimiento en los genitales, el ano o la zona que apoyaría en un sillín.
- Pérdida de control de la orina o de las heces, o dificultad para orinar.
Pueden ser signos del síndrome de cola de caballo, una compresión de las raíces nerviosas del final de la columna poco frecuente pero urgente.
Pida cita con su médico de atención primaria si el dolor no mejora tras unas semanas, empeora o le impide hacer su vida, y consulte con urgencia si se acompaña de fiebre o malestar general. Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura una ciática?
Según el servicio de salud británico (NHS), la ciática suele mejorar en unas semanas o en pocos meses, aunque en algunas personas dura más o vuelve a aparecer. Mantenerse activo y hacer ejercicio adaptado favorece la recuperación. Si no mejora tras unas semanas de cuidados o va a peor, conviene consultar con el médico.
¿Es bueno caminar con ciática?
En general, sí. Mantenerse activo y caminar dentro de lo tolerable es una de las recomendaciones habituales, y pasar mucho tiempo tumbado o sentado no favorece la recuperación. Conviene adaptar la distancia y el ritmo al dolor. Si al caminar aparece debilidad o adormecimiento creciente en la pierna, consulte con el médico.
¿Qué diferencia hay entre ciática y lumbalgia?
La lumbalgia es el dolor en la parte baja de la espalda. La ciática es el dolor que baja por la pierna siguiendo el trayecto del nervio ciático, porque una raíz nerviosa está irritada o comprimida, y puede acompañarse o no de dolor lumbar. Pueden darse juntas, y el tratamiento se adapta a cada caso tras la valoración.
¿Puede la fisioterapia curar la ciática?
La fisioterapia ayuda a aliviar el dolor y a recuperar movilidad y fuerza, sobre todo con ejercicio terapéutico pautado. Muchas ciáticas mejoran con el tiempo y con este tipo de tratamiento, pero no se puede prometer un resultado ni un número fijo de sesiones: depende de la causa y de lo que muestre la valoración.


